Mucho más que notas: afecta a su forma de pensar y aprender.
La comprensión lectora es la base del aprendizaje: si un niño no entiende lo que lee, ninguna asignatura tiene sentido.
Pero su impacto va mucho más allá. Afecta tanto a su:
1. rendimiento y aprendizaje
Un niño que no comprende no puede estudiar eficazmente. Memoriza sin entender y se frustra con facilidad.
2. relación con el conocimiento
La lectura es una herramienta para entrar al “mundo del autor”: aprender nuevas ideas, contrastarlas con las propias y ampliar la comprensión del mundo.
Cuando la comprensión es baja:
El niño solo retiene datos sueltos, sin orden ni importancia.
No puede conectar el texto con su vida.
Aprende “por encima”, sin profundidad.
Si no entiende, no puede usar esa información para resolver problemas, reflexionar o aprender cosas nuevas.
La comprensión lectora es un proceso complejo con varios niveles. Cuando falla uno, se rompe toda la cadena.
Veamos un resumen de las dificultades más frecuentes y lo que significan:
El objetivo es que el niño comprenda mejor y aprenda a regular su propia lectura.
Para eso combinaremos:
ejercicios de habilidades específicas (micro y macroestructura)
estrategias de comprensión profunda (modelo de la situación)
entrenamiento metacognitivo (autorregulación)
Vamos paso a paso...
La microestructura asegura que cada frase se entienda y se relacione con la siguiente. Es la base de la coherencia.
Frases → pares de frases → párrafos breves → textos sencillos
Objetivo: aclarar quién realiza la acción y con qué elementos.
Ideal para frases confusas o humorísticamente incorrectas.
Lee una frase compleja:
“Un cordero asó a los estudiantes en la parrilla.”
Pregunta:
“¿Tiene sentido?”
“¿Quién hace la acción realmente?”
“¿Qué palabra está fuera de lugar?”
Esto ayuda a revisar relaciones lógicas entre elementos.
Objetivo: conectar dos frases que comparten información implícita.
Ejemplo:
“Juan entró en la habitación.”
“La ventana estaba abierta.”
Pregunta:
“¿Dónde está la ventana?”
“¿Qué sabemos que no dice el texto directamente?”
Aquí enseñamos al niño a resumir y organizar mentalmente la información importante.
Frases → párrafos → dos párrafos → textos breves → textos largos
Eliminar información trivial o repetida.
Ejercicio:
Selecciona un párrafo y pídale que elimine frases que no cambian el significado general.
Sustituir listados por un concepto más amplio.
Ejemplo:
Carpinteros, panaderos y herreros → Trabajadores
(pero no “hombres”, porque es demasiado general)
Reemplazar una secuencia de acciones por una proposición nueva.
Ejemplo:
“Peló las patatas, calentó aceite, frió patatas…”
→ “Preparó una tortilla de patatas.”
Aquí buscamos que el niño conecte el texto con su conocimiento del mundo.
Preguntas simples → inferencias → elaboración → preguntas creativas
Haga preguntas cuya respuesta no esté explícita en el texto:
“¿Qué habría pasado si…?”
“¿Por qué crees que hizo eso?”
“¿Cómo sería esto en tu vida real?”
Esto construye una representación mental global.
Leer una frase, cerrar los ojos y reconstruir:
personajes
acciones
entorno
emociones
Aquí buscamos que el niño conecte el texto con su conocimiento del mundo.
Preguntas simples → inferencias → elaboración → preguntas creativas
Haga preguntas cuya respuesta no esté explícita en el texto:
“¿Qué habría pasado si…?”
“¿Por qué crees que hizo eso?”
“¿Cómo sería esto en tu vida real?”
Esto construye una representación mental global.
Leer una frase, cerrar los ojos y reconstruir:
personajes
acciones
entorno
emociones
Preguntar:
“¿Qué aprendí?”
“¿Qué parte fue difícil?”
“¿Qué haré distinto la próxima vez?”
La motivación es clave.
Explique:
“Puedes mejorar. No tienes por qué entender todo a la primera.”
Ayudar a un niño con dificultades de comprensión no es resolverle las tareas,
sino enseñarle a pensar, conectar, filtrar, interpretar y regular su propia lectura.
Con práctica, guía y paciencia,
puede convertirse en un lector autónomo, reflexivo y competente.