Si has llegado hasta aquí, probablemente algo te preocupa.
Tu hijo lee despacio, se equivoca mucho, evita leer en voz alta o directamente dice que no le gusta leer.
Tal vez comparas con otros niños de su edad y te preguntas: “¿Qué estamos haciendo mal?” o “¿Por qué con él parece tan difícil?”.
Déjame decirte algo importante desde el principio: no estás solo, y tu hijo no es menos capaz.
En esta página quiero ayudarte a entender qué le pasa, por qué ocurre y, sobre todo, qué puedes hacer desde casa para ayudarle.
Vamos paso a paso...
La lectura no es una habilidad natural, como hablar o caminar. El cerebro humano no nació para leer: tiene que aprender a hacerlo creando conexiones nuevas entre letras, sonidos, significado y memoria.
En algunos niños, ese proceso es más lento o diferente. Y ahí aparece la dislexia u otras dificultades lectoras.
Esto significa algo muy concreto y muy liberador para las familias:
No es falta de esfuerzo, ni de inteligencia, ni de interés. Es una forma distinta de procesar la información escrita.
Muchos niños con dificultades lectoras:
Son curiosos, creativos y muy inteligentes.
Entienden perfectamente las historias cuando se las leen.
Tienen buena memoria para lo visual, lo emocional o lo práctico.
Pero se bloquean cuando tienen que leer ellos solos.
Comprender esto cambia por completo la forma de ayudar.
Antes de hablar de ejercicios, hay algo mucho más importante: la emoción.
Un niño que lee con dificultad suele sentirse:
Frustrado
Inseguro
Comparado constantemente
“Menos listo” que los demás
Y cuando un niño se siente así, su cerebro aprende peor.
Por eso, la primera gran ayuda empieza en casa con un cambio de mirada.
En lugar de preguntarte:
“¿Por qué no se esfuerza más?”
“¿Por qué no avanza?”
Prueba a preguntarte:
“¿Qué parte de la lectura le resulta difícil?”
“¿Qué necesita para poder avanzar?”
“¿Qué sí está consiguiendo, aunque sea poco?”
Ese cambio de enfoque tiene un impacto enorme.
Algo muy potente y muy simple: mostrarle sus avances.
Guarda textos, fichas, lecturas o escritos que tu hijo haya conseguido hacer bien. Cada cierto tiempo, revisadlos juntos.
Que vea claramente:
“Antes esto no podía hacerlo”
“Ahora sí puedo”
La autoestima no se construye con discursos, sino con evidencias de progreso.
Muchos padres, con toda la buena intención, hacen esto:
“Si le cuesta leer, que lea más.”
El problema es que más de lo mismo no siempre es mejor.
Si un niño tiene una dificultad específica, repetir exactamente los mismos ejercicios que no le funcionan en el colegio solo aumenta la frustración.
La clave no es cantidad, sino adecuación.
Para leer, el cerebro utiliza distintas “rutas”. Las dos principales son:
La ruta fonológica: convierte letras en sonidos (c-a-s-a).
La ruta visual o léxica: reconoce la palabra completa de un vistazo (casa).
En algunos niños, una de estas rutas funciona peor o más lento.
Eso explica por qué:
Algunos niños leen letra a letra.
Otros confunden palabras parecidas.
Otros leen pero no comprenden.
Otros se cansan muy rápido.
No todos los niños tienen la misma dificultad, y por eso no todos necesitan la misma ayuda.
La dislexia evolutiva es una dificultad específica del aprendizaje de la lectura.
No tiene que ver con:
Falta de inteligencia
Falta de interés
Mala educación
Tiene que ver con cómo el cerebro procesa el lenguaje escrito.
Un niño con dislexia puede:
Entender perfectamente lo que escucha.
Expresarse muy bien oralmente.
Tener problemas persistentes para leer y escribir.
Por eso es tan importante un diagnóstico adecuado y una intervención bien enfocada.
La lectura no se aprende solo con libros de texto. Se aprende cuando el lenguaje tiene sentido.
Algunas ideas prácticas:
Ten libros, cómics o revistas a la vista. No importa tanto cuáles, sino que estén presentes.
Habla de los textos cotidianos: carteles, recetas, mensajes, listas.
Escribid cosas con un propósito real: notas, cartas, listas de la compra.
Juega con palabras, rimas, adivinanzas o juegos de memoria.
Cuando leer sirve para algo real, la resistencia baja.
No todos los textos sirven para todos los niños.
Busca materiales que:
Tengan poco texto por página.
Incluyan imágenes claras.
Conecten con sus intereses.
Sean cercanos a su vida.
El objetivo no es hacer más deberes, sino crear espacios de lectura adaptados al tipo de dificultad y al interés del niño.
Los mejores materiales no siempre se compran: muchas veces se crean en casa, con lo que le resulta significativo al niño. Propuestas prácticas:
Tarjetas con palabras e imágenes para asociar forma y sonido.
Cómics o cuentos cortos con frases breves y apoyo visual abundante.
Fotos familiares y objetos reales: leer etiquetas, nombres y palabras relacionadas con su entorno.
Diccionarios de imágenes o barajas léxicas para trabajar vocabulario visual.
Los cómics, cuentos breves o textos personalizados con nombres conocidos suelen funcionar mucho mejor que los libros “típicos”.
Cuando el niño se reconoce en lo que lee, el texto deja de ser enemigo.
Es importante:
Hablar con el tutor o especialista.
Entender qué se está trabajando.
Dar continuidad desde casa, sin contradicciones.
Cuando el niño siente que todos los adultos reman en la misma dirección, se siente más seguro y acompañado.
Hay muchas prácticas que prometen mejorar la lectura pero no tienen base científica. Como ejercicios de:
Lateralidad
Psicomotricidad general
Entrenamiento visual aislado
No solucionan las dificultades lectoras porque no trabajan directamente las rutas de lectura.
La mejora real llega cuando se trabaja con:
Letras
Sonidos
Palabras
Significado
Siempre adaptado al tipo de dificultad concreta del niño.
Tu actitud y tu mirada hacia la dificultad.
Crear un entorno donde leer tenga sentido.
Elegir materiales adecuados y motivadores.
Entender que cada niño aprende a su manera.
Acompañar con paciencia, afecto y constancia.
No se trata de enseñar más, sino de enseñar mejor.
Si hay algo que todos los niños con dificultades lectoras necesitan es esto: sentir que sus padres creen en ellos.
Porque cuando un niño se siente comprendido, el aprendizaje deja de ser una lucha y empieza a ser un camino compartido.
En las siguientes páginas del blog profundizaremos en cómo detectar señales tempranas, qué hacer en cada tipo de dificultad y cómo convertir la lectura en una experiencia positiva, incluso cuando cuesta.
Una experiencia personal de una gran experta en dislexia (con dislexia): Luz Rello
Una historia conmovedora e inspiradora: Estrellas en la Tierra